domingo, 11 de junio de 2017

Amor culpable.Capítulo 21



Capítulo 21


Luján paseaba por los jardines de la mansión pensando en Buenos Aires y sus amigas.A Milagros le encantaba el invierno ¿Qué estaría planeando hacer?

—¿En qué piensas? —preguntó Genaro abrazándola.

—En que Adriel actúa más rápido que tú ya va a casarse con Milagros.Genaro eres muy lento —dijo bromeando.

—No bromees con eso que me siento muy mal —dijo sonriendo también.

Nada había resultado como lo planeó en un principio pero no por eso iba a dejar de intentar.Los planes de boda estaban definitivamente cancelados hasta que Luján diera a luz.Se encontraba tranquilo al estar alejado del peligro de Melisa pero preocupado porque la relación con ella parecía haberse estancado.

—Sólo estoy bromeando ¿Qué es lo que te preocupa en verdad? Y no me digas que nada porque no voy a creerte.

—No esperaba nada de lo que está sucediendo, quiero decir estar lejos de casa y no poder centrarnos en nuestra relación, en ser felices.

—Hey mírame—dijo tomando su rostro—.Somos felices.Era una broma lo de la boda amor.

—Lo sé pero no puedo dejar de sentir que todo iba tan bien hasta que esa mujer lo arruino todo de nuevo.

—Te amo y nada malo va a pasar.Entiendo que te sientas frustrado pero no por eso pienses que no soy feliz.Soy la mujer más feliz del mundo a tú lado —dijo besándolo.

Genaro de dejo arrastrar por la belleza de sus palabras.

—Perdóname.Se supone que el fuerte tengo que ser yo.Vaya caballero andante estoy hecho —dijo riendo.

—Hace unos días me sucedió lo mismo y un hombre muy sabio me dijo que tenía que calmarme y esperar —dijo ella.

—Espere por ti mucho tiempo.Hace tres meses estamos juntos y las cosas han ido muy rápido.Quizás si no estuvieses embarazada vería las cosas con más calma pero…

—¿Te arrepientes de este bebé? —preguntó ella.

—Claro que no amor, nunca pienses eso.Te amo y amo a nuestro bebé.Estoy algo mal esta mañana no me hagas caso —dijo él—.Voy a dar una vuelta y vengo.

—No —dijo ella tajante—.Así no sales a ningún lado.Tengo un remedio para tú inquietud —dijo ella con una sonrisa que él conocía muy bien.

Luz se encontraba en Amalfi con sus abuelos que habían volado de Buenos Aires para verla y estaban en su casa de verano.Luján agradecía tener la casa para ellos solos,ya había notado la actitud de Genaro días antes.Entraron a la casa y subieron a su habitación.

—Hazme el amor.Nada de lo que pase allá afuera nos puede dañar si seguimos amándonos —dijo ella.

—Te amo —dijo él.

—Te amo —repitió ella sabedora de que Genaro necesitaba un empujoncito para sentirse seguro.

Hicieron el amor como siempre y algo diferente a la vez.La pasión estaba allí como siempre pero las sensaciones eran más poderosas que nunca.Llegaron juntos al paraíso pero parecían no tener suficiente.

—Vas a matarme —dijo él cuando ella se sentó a horcadas sobre él.

—Creo que el embarazo me ha vuelto insaciable.

—No voy a quejarme —dijo él con la respiración entrecortada por el placer.

Genaro se despertó cuando el sol se estaba ocultando.Acarició el cabello de Luján y esta se despertó.

—Tenemos que ducharnos y comer algo.No es bueno que te saltes comidas —dijo él.

—¿Estás mejor? —preguntó ella y demoró varios minutos en dejar de besarlo.

Desde esa mañana se había levantado con una necesidad irracional de ser uno solo con Genaro.Ni ella mismo se podía explicar lo que le pasaba.

Se ducharon y Genaro bajo a preparar la cena no sin antes besarla hasta dejarla sin razón.A Genaro le encantaba cocinar y esa cocina era su debilidad con la enorme isla en el medio.Ya tenía decidido hacer los mismo en su casa de Buenos Aires.Sonreía bajando las escaleras y sintió un escalofrío.Fue a la cocina y Genaro no estaba, tampoco los guardaespaldas que siempre estaban adentro de la casa.Algo no iba bien.El celular de él estaba sobre la isla fue a recogerlo y allí lo vio tirado en el piso en un charco de sangre.

—No —gritó con todas sus fuerzas.

Luján se quedó paralizada.Esto no podía estar pasando, el celular sonó sacándola del shock.Contesto aunque las palabras no le salían.

—Hola Genaro soy Adrian ¿A qué no adivinas dónde estoy? En Italia estoy yendo a tú casa —dijo Adrian.

—Adrian ayúdame por favor —logro decir Luján.

—¿Qué ocurre Luján?

—Genaro esta herido ayúdame por favor.

Luján busco el pulso de Genaro y era débil pero constante.

—¿Dónde están los guardaespaldas? Corta y llama a la policía, estoy a dos cuadras.

Luján trató de calmarse y hacer lo que Adrian le dijo.Tomo unas servilletas para presionar en la herida que Genaro tenía en el hombro.

—Señora —dijo uno de los guardaespaldas apareciendo de golpe —La ambulancia está afuera.

Ella lo miraba sin mirar.El hombre traía unas toallas y presionó sobre la herida de él.

—No queríamos dejarla sola ni al señor .Yo me quede y mi compañero atrapó al que lo hirió.

—Luján —susurró Genaro.

—Mi amor vas a estar bien —dijo ella sonriendo para él.

Lo que siguió fue un caos.Adrian llego en el momento justo antes de que subieran a Genaro a la ambulancia.El doctor les aseguro que el disparo había sido superficial en el hombro pero debían llevarlo de inmediato por la pérdida de sangre.La policía llevaba al agresor detenido pero nada de eso importaba solo que Genaro se pusiera bien.

—Vamos en mi auto a la clínica —dijo Adrian.

—Quiero ir en la ambulancia con él —dijo llorando.

—No.Ya escuchaste al doctor, Genaro va a estar bien.Debes tranquilizarte Luján.


Fueron detrás de la ambulancia y al llegar esperaron dos horas hasta que el doctor les aseguro que Genaro estaba fuera de peligro.Luján se abrazó a Genaro mientras sentía que sus pies no podían sostenerla.De pronto la oscuridad la reclamo mientras escuchaba a Adrian gritar pidiendo ayuda.

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